Medicina Hortomolecular
RECETAS PARA VIVIR MÁS Y MEJOR
"La vida se me fue en un suspiro", "quién pudiera vivir 100 años", son algunas de las frases más repetidas cuando una persona comienza a hacer un balance de su vida y sueña con prolongarla en forma eterna, o por lo menos, por algunos años más de yapa. Desde los tiempos de Matusalén y a partir de esta idea que fascina a la mayoría de los mortales, la ciencia ficción en la literatura y el cine plasmaron ese deseo en célebres personajes prácticamente inmortales, como Connor Mac Leod, en Highlander; Elrond, en El Señor de los Anillos y Dorian Gray, el misterioso hombre creado por Oscar Wilde.
Desde hace varios años, la medicina se ha ido perfeccionando cada vez más y la frontera de la ciencia se amplió. No hasta llegar a la inmortalidad, pero busca acercarse a ello con las últimas investigaciones genéticas y el desarrollo de medicamentos que prolongan la vida y extienden "radicalmente" la longevidad humana.
Se sabe que los seres humanos y los chimpancés comparten el 99% de sus genes. Sin embargo, las personas pueden vivir cerca de 100 años, mientras que la vida máxima de los simios ronda los 50. Mediante estudios exhaustivos, los científicos buscan el secreto de la longevidad, en los detalles genéticos que prolongan la vida y sobre los que es posible actuar.
Tal como ellos mismo explican, existen dos formas de envejecimiento: el cronológico -que equivale a los años que ha vivido una persona- y el biológico, en el que las células de algunos individuos son más viejas (o más jóvenes) de lo que sugiere su edad real. De esta manera, científicos españoles del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) coordinados por la doctora María Blasco, consiguieron crear una cepa de super ratones transgénicos con un 45% más de vida media, actuando sobre un puñado de genes concretos. "Es como si los humanos viviéramos un promedio de 125 años", ejemplificó la investigadora en el estudio realizado en 2010.
A partir de investigaciones en el campo de la oncológia, los científicos detectaron las proteínas telomerasa, p53 y p16, que intervienen directamente en la longevidad de los roedores. Según el estudio, los extremos de los cromosomas llamados telómeros (fundamentales para la vida de las células) se acortan a medida que envejecemos, afectando a la arquitectura del cromosoma y, por lo tanto, a la vida. Sin embargo, existe una proteína, la telomerasa, que alarga la longitud de estos telómeros y convierte a las células en casi inmortales.
Otra investigación llevada a cabo por científicos británicos de la Academia de Ciencias del Reino Unido identificó diez mutaciones genéticas capaces de prolongar la vida de ratones en hasta 50% y que varias de ellas también están vinculadas a la longevidad en el ser humano.
Envejecer bien
¿Pero de qué sirve vivir más tiempo si se vive mal? Al afrontar la realidad de que la vejez es uno de los únicos hechos ineludibles de la vida del ser humano, su llegada no siempre tiene que estar relacionada a la imagen de decadencia, falta de energía y enfermedad.
La idea de lograr una vida más larga es la de una vida sana porque de nada vale vivir enfermo hasta los 100 años o más. "He visto a personas que no sólo tienen 100 años sino que también se encuentran en excelente estado de salud. Corren, conducen autos y pintan. Por eso, tengo la firme creencia de que los seres humanos somos capaces de vivir 100 años logramos prevenir algunas de las enfermedades relacionadas con la vejez", afirmó el profesor Nir Barzilai, del Colegio de Medicina Albert Eistein de Nueva York, en una de sus últimas ponencias.
"El envejecimiento es un importante factor de riesgo de todos los trastornos relacionados a la vejez, como el mal de Alzheimer, la diabetes y la enfermedad coronaria. Y si no comenzamos a combatir este proceso de envejecimiento como un todo, no lograremos avances combatiendo sólo una de estas afecciones", explicó Barzilai.
Pero pensando al revés, la meta principal es llegar a la mayor edad posible, de la mejor manera, gracias a los cuidados en la salud, el estilo de vida, la dieta y el medio ambiente. Alberto Alves de Lima, director de docencia del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), adelantó tres parámetros para llevar una vida sana y con menor riesgo para el corazón y las arterias: comer a base de frutas y verduras, hacer actividad física y no fumar. "Hay que evitar ingerir la comida rápida o chatarra. Hacer ejercicio o por lo menos caminar, sirve para aumentar el ritmo respiratorio, incrementar la salud y la vitalidad del corazón, ya que está comprobado que hacer actividad física reduce en un 50% las probabilidades de sufrir estas enfermedades. Y por último no fumar", indicó Alves de Lima.
"En los últimos años la enfermedad cardiovascular, que no es trasmisible, se transformó en la primera causa de muerte en el mundo. Por cada 100.000 muertes, unas 250 son por causas cardíacas. O de cada 100, unas 33 mueren por esas causas, sobre todo después de los 45 años", explicó a La Nacion el doctor Gerardo Bozovich, director médico de la Fundación Favaloro.
No al sedentarismo
El cardiólogo Ricardo Iglesias, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), resaltó los datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, que indican que entre 2005 y 2009 aumentó casi 10% el sedentarismo en la Argentina, pasando de 46,2% a 54,9%, e indicó que se trata de un factor de riesgo independiente para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. "Las personas sedentarias tienen mayor predisposición de sufrir hipertensión arterial, sobrepeso y obsesidad, diabetes tipo 2 y alteraciones del metabolismo del colesterol", afirmó Iglesias.
"Según el Registro Interheart, publicado en la prestigiosa revista The Lancet en 2004, de acuerdo a una evaluación de 29.000 personas en 52 países, el colesterol es el principal factor de riesgo de infarto en el mundo, seguido del tabaquismo. Así, una persona con colesterol alto tiene un riesgo 3,25 veces mayor de sufrir un infarto en el término de un año", agregó Iglesias.
"Los números demostraron que uno de cada diez argentinos tiene diabetes, que hay un 20% de personas con colesterol alto y un 30% de hipertensos", indicó el doctor Fernando Sokn, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología, El especialista recomendó tener una alimentación sana que incluya cinco tipos de frutas o verduras diarias ya que menos del 5% de la población las incluye en sus comidas.
Otro dato que asusta es saber que cada 10 segundos muere una persona en el mundo por causas vinculadas con la diabetes, según datos comprobados por la OMS. Y el principal motivo no es el consumo de azúcar, sino la desinformación. Según la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) sólo en la Argentina hay dos millones y medio de diabéticos, y la mitad ni siquiera lo sabe. La carga de obligaciones, el ritmo de vida en permanente tensión y la falta de descanso y relajación atentan contra la calidad de vida y particularmente contra las personas que padecen diabetes. "La tensión nerviosa puede desbalancear a un paciente diabético perfectamente controlado", explicó a La Nacion la doctora María Alejandra Rodríguez Zía, médica clínica y endocrinóloga. "El estrés puede afectar de dos maneras: suele alterar los hábitos alimentarios, lo que contribuye al desgaste del páncreas. Y cuando el paciente tiene una situación de máximo estrés, se puede declarar el fin de la función del páncreas. Muchas veces se asocia con una exigencia muy alta de las hormonas adrenalina y cortisol, que son las mediadoras por excelencia del estrés", graficó la experta.
Víctor Ingrassia
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